Tras un Modelo de Rentabilidad del Café. ¿Cómo saber si vale la pena invertir en este tradicional commodity?
 

La importancia del primer estudio de línea de base de Rivas en la planificación territorial participativa.

 
En el 2004,
el cacao fue caracterizado por el gobierno como un producto de gran potencial
para aportar al aumento de las exportaciones del país. La conclusión no es sorpresa.
Un completo estudio identifica oportunidades de negocios entre empresas locales y multinacionales que se instalan en el país con inversiones en textiles
y turismo.
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¿Se puede emular el éxito irlandés en América Latina? Depende de que si los países de la región entienden que para atraer IED, “más no es necesariamente mejor”, ni hacerlo apresuradamente les otorgue ventajas competitivas.  Sino que hay que establecer metas de desarrollo nacional de largo plazo, orientadas a atraer inversiones de alta calidad y evaluándoles en su impacto futuro sobre la imagen del país como un destino atractivo para invertir.
-Por Ricardo Castillo Argüello
 
Ruth Rios-Morales, investigadora de la Universidad de Dublín, y David T. O’Donovan, ex Consultor Principal de la Industrial Development Agency, de Irlanda, argumentan provocativamente que es errado suponer que la Inversión Extranjera Directa siempre generará efectos indirectos positivos para la economía del país receptor.

 Investigaciones empíricas han encontrado que en algunos casos los impactos indirectos sobre el país receptor pueden ser negativos. Lo importante, dicen en un estudio que publicaron en la revista de la CEPAL, es tener presente que la IED solo contribuirá al crecimiento económico cuando se hayan creado las condiciones necesarias para el desarrollo económico y la economía interna esté en condiciones de absorber sus beneficios indirectos. Por argumentos como éste es que este estudio, que explora como América Latina puede beneficiarse de la experiencia irlandesa de apertura económica y de atracción de inversiones, resulta extremadamente útil. El objetivo del trabajo es poner en relieve algunos aspectos importantes de la experiencia irlandesa que podrían aplicarse en América Latina.

 En orden de contenido, este estudio evalúa el papel que desempeña la IED en la economía. Luego examina la evolución reciente de la inversión extranjera directa en los países en desarrollo y los factores que la determinan; las estrategias de IED en América Latina, y señala casos en los cuales las políticas aplicadas en América Latina en la era de la globalización no dieron resultados. Por último, el estudio examina el modelo irlandés para atraer IED, subrayando la importancia de la labor que realizan los organismos de promoción, y hace una reseña de las enseñanzas que pueden sacar los países latinoamericanos de la experiencia irlandesa. Para cerrar, los autores presentan sus principales conclusiones y recomendaciones.

 Sin duda, dicen, el proceso mediante el cual una nación pequeña logró equipararse a las principales economías del mundo en la era de la globalización es algo que vale la pena estudiar. Como todos ya sabemos, Irlanda era en la década de los 60s uno de los países más pobres de Europa. Actualmente es uno de los más ricos del mundo, con un ingreso per cápita de 36.360 dólares (PNUD, 2004). Al igual que muchos países de América Latina, Irlanda dependía primordialmente de la agricultura. No obstante, logró edificar una economía sofisticada asentada principalmente en la tecnología y servicios de punta.

 Mucho de este éxito se debe a que abordó la aplicación de políticas industriales con un criterio integral, holístico. Y al haber adoptado medidas macroeconómicas coherentes, que han atraído IED de alto valor agregado. En América Latina, en contraste, donde en los últimos años las políticas prioritarias de muchos gobiernos han sido crear un ambiente más favorable a la inversión, sólo un número muy reducido de países ha sido relativamente exitoso en atraer inversiones de calidad. Los autores concluyen que los gobiernos de América Latina centraron su atención en prioridades macroeconómicas de corto plazo y abordaron la IED con el criterio de “mientras más, mejor”. Irlanda, en cambio, aplicó políticas que incluían metas de desarrollo nacional de largo plazo, orientadas a atraer inversiones de alta calidad y, lo que es más importante, evaluó las nuevas iniciativas de política económica e industrial según las consecuencias que tendrían en el atractivo de Irlanda como lugar donde invertir.

 En algunos casos, el supuesto de que la IED beneficia a la economía porque contribuye a crear nuevos empleos y aumenta el crecimiento económico es más ilusorio que real. Los efectos positivos de la IED en el crecimiento económico no son automáticos. Dependen del régimen de comercio del país receptor (Balasubramanyam, Salisu y Sapsford, 1996), de su nivel educativo y de las características de su capital humano (Borensztein, de Gregorio y Lee, 1998), del desarrollo tecnológico (de Mello, 1997), de la orientación exportadora de las inversiones recibidas (Willem te Velde, 2001) y de la estabilidad macroeconómica (Zhang, 2001).

 En Nicaragua, un país con una riqueza natural sin igual en Centroamérica, y con un gran potencial para dar grandes saltos en desarrollo agroindustrial, no se ha logrado establecer con claridad como la IED encaja como instrumento de crecimiento económico dentro de un contexto de metas de desarrollo económico de largo plazo, y que estén supeditadas a las prioridades nacionales.

 Por ejemplo, una buena parte de las corrientes de IED hacia Nicaragua en los últimos años se pensaron como un proceso de privatización. Si bien es cierto que éstas han modernizado algunos sectores, también es cierto que la privatización no ha sido más que un cambio en la propiedad de los antiguos monopolios estatales por un monopolio privado, y no han significado necesariamente un aumento de la capacidad productiva (UNCTAD, 2002). Por lo tanto, esta IED no ha contribuido automáticamente a crear empleos ni a aumentar las exportaciones.

  Otras, como las de las Zonas Francas, que sí han impactado el nivel exportador, y su contribución para el PIB ha sido principalmente en la creación de empleos, no han aumentado la capacidad productiva individual del nicaragüense. Tampoco han generado el efecto cascada que se esperaba de estas inversiones, como evidencia la reducida actividad PYME en las supuestas cadenas de valor del conglomerado de manufactura ligera.

Haga clic en este espacio para bajar en PDF el estudio completo sobre el modelo Irlandés.

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