la Gerencia de Conglomerados de la Comisión
de Competitividad. Este es un panorama alentador para
la industria de la camaronicultura de Nicaragua, ya
que desde el año pasado ha venido encarrilando
toda su industria en el proceso de certificación
internacional. LA industria introdujo la adopción
del sistema de Buenas Prácticas de Manufactura
(BPM), normas de producción internacionales
con las cuales se mejora la calidad de la producción
y reobliga a operar con responsabilidad social y medioambiental.
Esto les permitirá a los productores
nacionales fortalecer su posición en los nuevos
mercados que esta incursionando y a la obtención
de mejores precios en un corto plazo.
En
los últimos años, la industria de acuicultura
ha mostrado una mayor participación en el mercado
internacional, especialmente en el de la Unión
Europea, mejorando los precios de producto vendido.
Y si bien es cierto que sus precios no están
todavía a la altura de los exportadores del
Ecuador, el producto de Nicaragua experimenta un crecimiento
de precio de 15 por ciento en España.
“Se espera que la Acuacultura va a continuar
expandiéndose dado que es predecible que los
patrones de demanda y la alta calidad en los productos
calzan perfectamente como un producto para ser comercializado
a través de las cadenas de supermercados, los
cuales se espera que serán los suplidores de
una gran proporción del alimento que se consume
en el mundo”,
indicó en su informe mensual del sector Arlene
De Franco, gerente de conglomerados de la Comisión
de Competitividad.
De
Franco, una especialista de temas de camaronicultura,
considera que si la situación mundial del sector
se combina con una reducción de precios de
los productos cultivados, -dada la competencia entre
especies similares- habrá una expansión
total del mercado de productos acuícolas cultivados.
“Los
principales detonantes de la expansión de la
acuacultura en los países subdesarrollados,
particularmente el Asia han sido provocados por innovaciones
técnicas, por una mayor participación
del sector privado en la actividad y una demanda incrementada
del mercado (Ahmed y Lorica 2002) Del lado de la demanda
un incremento en el consumo de pescado en los países
en desarrollo ha sido el principal detonador en el
comercio.
En
la medida que la población y los ingresos de
estos países crecen, se aumenta el consumo,
de hecho el consumo global de peces y mariscos se
ha duplicado desde 1973 y los países subdesarrollados
consumen el 90% de este”, descubrió De
Franco.
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