Recientemente,
el Consejo Departamental de Rivas, dio inicio a la primera
encuesta en todo su territorio destinada a generar una
radiografía de indicadores de la competitividad
empresarial de ese Departamento.
Este
ejercicio, como parte del proyecto piloto “Línea
de Base de medición de los factores de la competitividad
empresarial de Rivas”, con el auspicio de GTZ-MIFIC-Comisión
de Competitividad y el Gobierno de Japón, pretende
recopilar la información clave para definir una
situación de inicio, o línea de base,
un instrumento de gestión y evaluación
con las principales variables socio-productivas de un
entorno empresarial y territorial. Luego, después
de evaluar esta información, se procederá
a la posterior y eficiente asignación de los
recursos de inversión pública y privada.
Sin
duda, ésta es una excelente iniciativa para descentralizar
los procesos de planificación hacia los niveles
departamentales y municipales, fortaleciendo modelos
de planificación participativa. Porque una vez
que sea repetida en el tiempo, podrá contribuir
a medir con gran precisión, el impacto de las
intervenciones públicas y proyectos privados
en diversas actividades, tales como la agricultura,
ganadería, pesca, industria y servicios de la
zona y en la población atendida, en un período
de tiempo posterior definido.
El
arduo proceso de haberlo logrado en Rivas por primera
vez la cooperación entre ministerios públicos,
alcaldías, gremios y asociaciones de productores
y ONG, y constituye un gran logro dentro del proceso
de planificación participativa. Anteriormente,
muchos de los resultados de las deliberaciones sobre
la problemática departamental, se han basado
en intuiciones de los participantes o en estudios parciales
o muy generales, que no alcanzan a darle una mayor operatividad
a las propuestas de desarrollo departamental.
Durante
el proceso de consulta del Plan Nacional de Desarrollo
(PND), se logró establecer que entidades deliberativas
en los Consejos Departamentales de Desarrollo (CDD)
fungieran como espacios abiertos para identificar y
concordar muchas de las prioridades para el desarrollo
territorial y regional de los departamentos del país.
De
hecho, aún esta pendiente que la coordinación
entre las necesidades e iniciativas de desarrollo del
sector privado empresarial, pequeño y mediano,
se articule mejor con los planes de inversión
pública en las localidades y departamentos del
país. Muchos de los proyectos públicos
son gestados y formulados a nivel central, partiendo
de enfoques más bien intervencionistas con el
fin de mejorar la oferta de servicios públicos
al desarrollo, con apoyos “duros” como infraestructura
de carreteras y/o caminos, electrificación y
edificaciones; así como de apoyos “suaves”
consistentes en asistencia técnica, capacitaciones
y financiamiento de ferias empresariales.
Sin
embargo, pese a esos apoyos genéricos, la necesidad
de lograr transformaciones reales en el comportamiento
de las pequeñas y medianas empresas rurales y
urbanas, requiere de apoyos más focalizados y
apropiados. Partir de la situación de inicio
para una serie de actividades claves en el departamento,
tales como la actividad de producción de plátano,
la ganadería vacuna, la pesca y los servicios
turísticos e industrias de apoyo, es vital para
lograr focalizar mejor tanto la inversión pública
como las decisiones de inversionistas del sector privado
nacional y extranjero.
Este
importante esfuerzo tiene como objetivo identificar
muy certeramente, a nivel de las empresas pequeñas
y medianas, que es lo que favorece u obstaculiza el
alcanzar menores costos de transacción para el
funcionamiento de las empresas, o como inciden políticas
públicas genéricas como el trámite
de exportaciones e importaciones, el pago de impuestos
en la rentabilidad de la empresa. Se quiere identificar
cual es el actual estado de acceso a mercados de las
empresas y que barreras a nivel de infraestructura,
aranceles y normas de calidad enfrentan las mismas para
lograr un mayor y mejor acceso a los mercados.
Otro
aspecto que se desea medir es como la provisión
de una serie de servicios claves, tales como el agua
potable, la energía eléctrica, la comunicación
mediante telefonía e Internet, apoyan el buen
funcionamiento de las empresas. El estudio también
contempla la medición del clima de negocios en
lo que tiene que ver con la certidumbre jurídica,
el respeto de los contratos y el tiempo, costo y efectividad
de la aplicación de justicia, así como
los niveles de seguridad ciudadana y su influencia en
la operación cotidiana en los negocios.
Finalmente,
una serie de variables a ser identificadas en la operación
de las empresas, tienen que ver con las perspectivas
de los empresarios sobre la viabilidad de sus negocios,
de cómo aprecian el futuro de los mercados de
insumos y de compradores de sus productos, de identificar
si tienen planes de ampliación o no de sus operaciones
y de cómo logran tener acceso a financiamiento
para soportar dichos planes.
Esto
es importante, porque la percepción del empresario
sobre el futuro de su mercado, es vital para las decisiones
de inversión y progreso que tome. Si los pequeños
y medianos empresarios tienen actitudes innovadoras
e inversionistas, sobre la base de una mejor rentabilidad
de sus actividades, es indispensable brindarles los
apoyos que faciliten el florecimiento empresarial.
Si
las perspectivas de los empresarios son bajas, hay que
detectar que factores están influyendo en tal
pesimismo y actuar para que sobre una base realista,
se logre fortalecer el rol de los empresarios privados
en el desarrollo territorial.
|